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Este no es un texto sobre las aventuras y peligros en la vida de los fixers. Es un documento útil para quienes se dedican a esta actividad o para quienes quieren hacer carrera en ella. Sobre todo, para ayudarles a cambiar el relato que tienen sobre ellas mismas y ellos mismos.

El otro relato que proponemos aquí es que el fixer es un prestador de servicios profesionales a favor de producciones de contenido escrito y audiovisual.

Romantizar el oficio podría se inevitable, pero también es imposible que dejen de. ser personas que se desenvuelven en un sistema económico, con sus reglas y definiciones. Si así lo asimilan, si los fixers asumen este otro relato, podrán empoderarse y ser reconocidos como profesionales. Y es que el relato es importante.

“Los humanos pensamos más en relatos que en hechos, números o ecuaciones, y cuanto más sencillo es el relato, mejor”, dice el historiador israelí Yuval Noah Harari en el libro 21 Lecciones para el Siglo XXI.

¿Por qué antes que nada debemos definir que los fixers son prestadores de servicios profesionales a favor de producciones de contenido escrito y audiovisual?

¿Qué implica ser un prestador de servicios independientes?

¿Qué connotación tienen en el mundo de la producción de contenidos?

Es el relato que propondremos en el desarrollo de esta guía.

Para la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Trasnacional es de vital importancia que los fixers avancen en su profesionalización. En el contexto de países latinoamericanos convulsos por la violencia criminal y política, se convierte en una actividad de alto riesgo, a la par del periodismo. Con la gran diferencia de que los fixers son invisibles para la agenda pública. Como más adelante leeremos, la periodista y profesora de periodismo Delphine Bousquet describe al fixer como alguien que un periodista o equipo de periodistas puede contratar para que los acompañe cuando viajan a una nueva ubicación.

Están familiarizados con las costumbres y prácticas locales, están al tanto de los temas relevantes y también pueden servir como traductores. A lo que añadimos: son los que se quedan en el territorio local cuando los periodistas se van. Por lo tanto, son los más vulnerables a represalias en caso de que una historia periodística moleste a alguien.

Mientras que el Estado decide brindar seguridad a sus ciudadanos, demos nuestros propios pasos por el camino de la profesionalización constante, porque contribuye a generar cada vez más instrumentos de protección.

Aquí invitamos a ello.